jueves, 11 de octubre de 2012

ACOSO Y DERRIBO

Arte de derribar echando el caballo a la falseta. (Pirula con Farol y Aarón)

ACOSO Y DERRIBO

     Operación de campo que suele ejercitarse como deporte y recreo. Su tradición es muy antigua, pues ya en el S. XVIII  DAZA nos da a conocer sus formas, tal como las conocemos ahora, pues apenas se han modificado en el tiempo.
     La garrocha debe descubrir en la puya tan sólo media pulgada, para que apenas pueda asir la piel, sin hacer daño grave, aunque sufra varias garrochadas. Los caballos en que la suerte se practica han de estar muy bien domados y sin resabio alguno, y ser muy fuertes y ligeros. Muy fuertes porque, en realidad, es el caballo el que empuja y no el brazo del jinete, que no hace sino sostener la garrocha, y muy ligeros porque en la velocidad del caballo se libra, precisamente, la violencia del impulso, y con él la mayor parte del buen éxito.
     Es necesario, antes del derribo la suerte de acosar la res, pues para practicarla con precisión debe ir templada y no descompuesta en la carrera. A palo tendido, debe procurarse agarrarla en lo más alto y trasero de las ancas, pues es el punto en el que, empujándola, se logra mejor desequilibrar y hacer caer a la res. La velocidad del caballo debe atemperarse a la de ésta durante el acoso, pero en el momento de consumarse el lance del derribo ha de superarla en mucho, en violento y calculado acosón.     PRIMERA PARTE




Arte de derribar echando el aballo a la mano. (Pirula con Farol y Cipri)
 
     Aunque las definiciones de la manera de derribar afectan tan sólo a quien lo hace, es de advertir que son siempre dos jinetes, o collera, los que acosan, y que la misión de quien no entra a derribar, y que se llama amparador, es, en el momento oportuno del acosar, atajar a la res para hacerla sesgarse en su carrera, momento que aprovecha el derribador para su menester.
     Someramente indicadas estas reglas generales Daza explica así los estilos de derribar:
El principal lo nombramos echar el caballo a  la falseta, el segundo, echarle a la derecha, en algunos parajes dicen por la mano; y el tercero echar la garrocha por encima del brazo, o de violín.